Capítulo 1: Exámen físico urológico

Un examen físico completo y detallado es obligado para la evaluación de un paciente que acude a nuestra consulta con sintomatología urológica, y, junto con la anamnesis, es imprescindible para diagnosticar al enfermo, casi siempre ayudados por las pruebas complementarias.

 

La exploración, lógicamente, dependerá de los datos recogidos en la anamnesis, no exploraremos por igual a un paciente que acude por un cólico nefrítico que a un paciente que acude por una fimosis.

 

La exploración física urológica comprende la exploración completa del aparato urinario, del retroperitoneo y del aparato genital masculino; incluye por tanto una exploración física completa con exploración de ambas fosas lumbares, exploración de la vejiga, exploración de los genitales externos y examen de la próstata (1).

 

Siempre debemos empezar la exploración con una inspección general del paciente, examinando la piel para detectar palidez cutaneomucosa, ictericia, manchas cutáneas, neurofibromas cutáneos, como en la enfermedad de Von Recklinhausen, o la Esclerosis tuberosa. Las estrías cutáneas de color rojo vinoso en el abdomen y el tronco de “búfalo” son signos de hiperadrenocorticismo (2). El edema de genitales y de extremidades inferiores puede ponernos de manifiesto una insuficiencia cardiaca, un síndrome nefrótico o una obstrucción linfática pélvica. La presencia de adenopatías puede indicarnos la presencia de cualquier neoplasia genitourinaria.

UROLOGÍA EN ATENCIÓN PRIMARIA